jueves, 18 de junio de 2026

Felipe González: el correo del Zar (III)

La URSS en 1980.

En 1980 la URSS era un superestado. Leonid Brezhnev llevaba ya 16 años como máximo dirigente soviético, durante los cuales había dado un golpe de timón. Las medidas en cierta manera liberalizadoras y atisbos de descentralización de Kruschev habían sido revertidas por la gestión de Brezhnev. Aunque a día de hoy, las políticas de la época de Brezhnev -apodada como una época de estancamiento- son encuadradas en la serie de factores más aceptados para explicar el colapso de la URSS, lo cierto es que en los primeros años de la década de 1970 los soviéticos llegaron a su nivel máximo de desarrollo. Y nada parecía indicar que fuese el fin, ni el principio del fin, o al menos a grandes rasgos.

Brezhnev, durante su época de presidente.


Los ingentes recursos naturales, energéticos, industriales y humanos, empujaban a toda máquina la locomotora soviética hacia lo que parecía un futuro prometedor. La crisis del petróleo de 1973 -a mi juicio, un hecho fundamental en la caída soviética de forma posterior- no solo pasó de largo sin dejarse notar en la URSS, si no que, muy al contrario dejó fuertes beneficios en las arcas del Kremlin. De repente, Moscú observó qué, el petróleo era una fuente fácil de obtención de divisas, pasando a prestar una cierta menos importancia a otros recursos.

En 1982 fallecía Brezhnev, y le sustituía Yuri Andropov, de 68 años que había sido director del KGB y llegaba con ideas reformistas al poder. Pero poco tiempo tuvo Andropov de presidir la URSS y de aplicar reformas, puesto que fallecía de un fallo renal en 1984, solo un año y unos meses después de llegar al cargo. Andropov, hay que citarlo, había sido uno de los valedores de Gorbachov en Moscú, que luego sería el reformista por excelencia, una vez llegado al poder. A Andropov le sucedió Konstantin Chernenko, pero que llegaba ya enfermo a la secretaría general del PCUS. De corte conservador, de Chernenko se esperaba que revirtiera el aperturismo iniciado por Andropov. Sin embargo Chernenko no duraría ni un año en el cargo.

"¿Cómo se supone que voy a llegar a algún sitio con los rusos si se me siguen muriendo?", dijo Ronad Reagan, tras la muerte de Chernenko.

Gorbachov llega al poder.

Así pues en 1985 Mikhail Gorbachov llegaba al poder, después de un rápido ascenso por el PCUS hasta la cúspide. A sus 54 años, Gorbachov se convertía en el dirigente más poderoso de la Tierra junto con el presidente de EEUU, -por entonces Ronald Reagan-. Gorbachov advirtió a su llegada al Kremlin de que la URSS necesitaba cambios para combatir el estancamiento que sufría desde la época de Brezhnev, y de esta forma, aunque sin precisar claramente cual era su programa de reformas, el nuevo presidente soviético empezó a activar mecanismos.

Reagan con Gorbachov en Islandia, 1986.


La primera medida efectiva de Gorbachov fue ponerse manos a la obra y luchar contra el alcoholismo de la población soviética. Algo extraño, sin duda. El alcoholismo, no obstante es un mal endémico de la sociedad rusa desde tiempo inmemorial, causando muchas muertes al año, pero como el propio Gorbachov reconoció en 2015 (en el diario Pravda):

"No había que lanzar una campaña, sino llevar a cabo una lucha permanente contra el alcoholismo. No se puede poner sobria a la sociedad en un solo salto."


Se inició entonces una especie de Ley Seca a medias, tendente a reducir de raíz el consumo de alcohol. Se redujo la fabricación de bebidas alcohólicas, se dificultó su venta, se arrasaron miles y miles de hectáreas de viñedos en el Caúcaso y Moldavia, y se bombardeó a la población con constante propaganda sobre los beneficios de la vida sana y el ser abstemio. Resultado: la población empezó a fabricar alcohol artesanal (samogón, una especie de vodka casero), con lo que se produjo un déficit de azúcar en las tiendas, el estado soviético perdió una ingente cantidad de dinero proveniente del alcohol, y la economía en general se resintió de manera muy notable. Ciertamente el número de accidentes de tráfico disminuyó, pero en definitiva, la campaña fue un fracaso, y solo sirvió para perjudicar a la URSS. 

Alambique de samogon en Armenia.


Si estudiamos la Ley Seca norteamericana entre 1920 y 1933, podemos ver que los resultados fueron muy parecidos. Esta medida perjudicial para la economía soviética tendría coincidencia en el tiempo con otros problemas económicos, y empezaría por ser probablemente la primera medida contraproducente de la gestión de Gorbachov. Por entonces, el petróleo seguía siendo la principal fuente de divisas para Moscú, como ya hemos citado, pero pronto esta fuente de ingresos iba a ser severamente atacada.

Con el tiempo, el programa de Gorbachov se resumiría en cinco puntos fundamentales:

1. PERESTROIKA (reestructuración), o lo que es lo mismo, el intento de reforma del sistema productivo soviético, introduciendo mayor independencia para las empresas soviéticas, y algunas medidas de mercado.

2. GLASNOST, (trasparencia), en un intento por hacer que el sistema soviético dejase de ser opaco, se trató de rebajar la censura y aumentar la libertad de prensa.

3. Democratización del sistema soviético. Con esta medida se pensaba reducir el peso del Partido Comunista, introduciendo elecciones, y

4. NÓVOYE MYSHLENIYE (nuevo pensamiento). Referido este punto a la política internacional, se trataba de poner fin a la Guerra Fría, acercándose a Occidente. Además de certificar la progresiva retirada de Afganistán, donde la URSS mantenía tropas desde 1982.

5. Reformas de mercado. Se empezaron a permitir iniciativas privadas a pequeña y media escala, y también comenzó a perder peso la planificación central de la economía.

Estos cinco puntos combinados, sobre todo el punto 3 y el 4, significaban -y significarían- en la práctica el acta de defunción de la URSS.

Casualmente, estas 5 medidas son básicamente muy similares a las que suelen pedir los organismos internacionales para aceptar nuevos miembros (la UE) u otros para dar ayudas (el FMI), y muy coincidentes con las asumidas en otros lugares, por ejemplo España.

Se puede establecer una comparativa, entre el programa de Gorbachov, y las medidas de González en sus primeras etapas de gobierno:

1. Reestructuración Económica (Perestroika): Gorbachov inició la transición hacia elementos de libre mercado. De forma análoga, González lideró la modernización y reconversión industrial, flexibilizó el mercado laboral y privatizó empresas públicas para integrar a España en Europa.

2. Apertura y Transparencia (Glasnost): Gorbachov impulsó la libertad de expresión y el debate público. En España, Felipe González, amplió libertades civiles y normalizó la libertad de prensa.

3. Democratización. Lo que en España se tradujo como la Transición, y ya era previo a la llegada de Felipe González al poder.

4. Fin del Intervencionismo Militar: Gorbachov retiró las tropas soviéticas de Afganistán para cesar el conflicto y recortar el gasto militar. González mantuvo un fuerte compromiso con la paz y la no escalada militar, lo que a nivel interno se tradujo en mantener a España al margen de alianzas bélicas directas durante su primer mandato.

5. Integración y Diálogo Internacional (Desarme y Fin de Doctrina Brezhnev): Gorbachov promovió cumbres con EE. UU. (tratados INF) y permitió elecciones libres en el bloque del Este. González abogó por el pacifismo y el diálogo Este-Oeste, actuando como mediador diplomático. Además, firmó el ingreso de España en la Comunidad Europea (1985) y mantuvo a España en la OTAN tras el referéndum de 1986.

Así, visto en conjunto, no parece que Gorbachov estuviera inventando nada nuevo con sus reformas, si no que estaba simplemente aplicando la clásica guía de recetas neoliberales -incluida la ley seca- tendente a convertir un estado en otro perfectamente compatible con los deseos del bloque Occidental. Algunas de las razones, las encontramos, en que por ejemplo, un estado "opaco" y centralizado cuenta con muchas cosas negativas, pero tiene la ventaja de ser menos intervenible por una potencia extranjera.

Felipe González, primer contacto con Gorbachov.

Para 1985 -año del ascenso al poder de Gorbachov- Felipe González llevaba ya tres años como presidente del gobierno en España. La primera vez que tanto González como Gorbachov se encontraron en un acto oficial fue el 26 de septiembre de 1985, en la asamblea de la ONU. En esa fecha González pronunció un discurso contra el terrorismo, al que calificó de especie de nuevo fascismo:

"Como los fascismos, el terrorismo pretende imponerse por la fuerza a las sociedades democráticas"


Al parecer hubo un encuentro más o menos informal entre ambos mandatarios, pero sin demasiada relevancia diplomática, aunque desde el primer momento comenzaron a mantener contacto por carta. Aunque, no hay que olvidar que González ya había mantenido contactos oficiales con los soviéticos. En 1977 -años antes de ser presidente del gobierno- González realizó una visita a Moscú, donde se entrevistó con Mikhail Suslov, secretario del comité central del PCUS, segundo hombre en importancia después de Brezhnev.

Volvería González a Moscú, en mayo de 1986 (un mes después del accidente de Chernobyl), en su primera visita como presidente del gobierno a la URSS. Esta visita estaba en la agenda ya desde la época de Chernenko, pero el anfitrión por motivos obvios iba a ser ahora Gorbachov. Los soviéticos mostraron cierto malestar por la adhesión de España a la OTAN, pero la sintonía entre Gorbachov y González empezó a cimentarse. Según el que era secretario de prensa de Gorbachov, Andrei Grachev, González era para el presidente soviético la imagen de lo que parecía un aliado político perfecto.

Felipe González con Gorbachov en Moscú, en 1986. El diario ruso Pravda editó la fotografía para borrar a los reporteros gráficos que se veían al fondo de la imagen.



La imagen original. (EFE).

En aquella reunión de 1986, Gorbachov, expresó su interés en que España se convirtiera en un mediador mundial en diversos conflictos tanto en Oriente Medio, como en América y África. Y de hecho era el papel que España llevaba a cabo. La reunión concluyó con el deseo de González de mantener un contacto periódico con Gorbachov para "intercambiar puntos de vista" y mediar entre la URSS, la OTAN, y la CEE (Comunidad Económica Europa, hoy UE) en la que España acababa también de entrar.

A Gorbachov también le empezarían a tantear otros líderes occidentales, como George H.W. Bush, Margaret Tatcher, François Miterrand, Helmut Kohl, o John Major, toda una panoplia de socialdemócratas y conservadores, pero unidos por el globalismo  y otros puntos en común. Todos ellos influyeron en Gorbachov, pero solo de González dijo que "era una de las personas más interesantes para hablar". 

Gorbachov sentía cierta semejanza con González, por quien el resto de líderes internacionales occidentales también mostraba una cierta simpatía. Desde el Reino Unido, por ejemplo, ya antes de la llegada de González a la presidencia del gobierno, le etiquetaban como un personaje interesante, dispuesto a purgar las instituciones de franquistas, y que además no era especialmente "anti-OTAN", como en el caso de otros políticos de la misma tipología (por ejemplo, el PASOK en Grecia). Por su parte, la sintonía de Gorbachov con Occidente fue creciendo y alejando a la URSS de su tradicional "anti-imperialismo" (aunque hasta entonces había practicado su propio tipo de imperialismo) acercando a Moscú a la esfera occidental.

Gorbachov expresaría más adelante su deseo de que España ejerciera un papel de mediador con Occidente, lo cual sucedió con González como intermediario real en ciertas ocasiones entre Washington y Moscú. Si España con Felipe González como "correo" entre la Casa Blanca  y el Kremlin no tuvo mayor repercusión, fue porque la caída del bloque soviético se produjo de forma acelerada, y quizá incluso, antes de tiempo.

1986, el principio del fin. Un año copernicano.

1986 sería un año de importancia clave en varios aspectos, en España, en la URSS y en el mundo. Y quizá probablemente fuera el punto de partida que marcaría de forma casi ineludible el principio del fin del bloque soviético. 

En España, el PSOE finalmente llevaba a cabo el referéndum sobre la permanencia del país en la OTAN. Aunque había llegado al poder en 1982 con el slogan "OTAN, de entrada, no", ahora González y los suyos hacían campaña por la permanencia, asegurando incluso que, de ganar el "no", podría dimitir. El que dimitió por este giro inesperado de guion fue el ministro de asuntos exteriores Fernando Morán, un año antes, en 1985, cuando además, España abrió la verja de Gibraltar, un hecho que podía observarse como un gesto de buena voluntad hacia la OTAN.

España ya estaba en la OTAN, sin embargo en 1986 sometió a referéndum su permanencia en la organización. Si primero el PSOE había ganando las elecciones de 1982 oponiéndose a la entrada de España en la OTAN, ahora Felipe González dejaba caer que dimitiría si el NO era la opción triunfadora. Y ganó el SI por un estrecho margen.

Cartel del PSOE en apoyo del SI a la OTAN.


En la URSS tenían un tremendo efecto dos hechos, que impactaron tanto la economía como la confianza en el estado. En 1986, Arabia Saudí decidió inundar el mercado del petróleo aumentando exponencialmente su producción, haciendo caer los precios -recordemos que la fuente estrella de obtención de ingresos soviética era el petróleo-. La operación saudí -bien monitorizada y seguida por la CIA- causó una enorme caída de los ingresos de las arcas soviéticas, que ya se habían visto sacudidas por la campaña antialcohólica emprendida por Gorbachov el año anterior, y todavía no se habían recuperado. Así, la URSS, se empobreció todavía más mientras seguía adelante con las reformas, perdiendo anualmente miles de millones de dólares en divisas producto del petróleo.

Pero todavía lo peor estaba por llegar. En abril de 1986 estallaba el incidente de Chernobyl. Y mientras Gorbachov llevaba más de un año hablando de "Glasnóst" tardó días en tomar medidas, y casi tres semanas en admitir el suceso públicamente, condenando así la vida de miles de personas, y perdiendo por el camino una valiosa ocasión para hacer un ejercicio de transparencia y aumentar la confianza en el aparato estatal. Sin embargo, Chernobyl fue precisamente lo contrario, los ciudadanos soviéticos vieron como, el estado ni los protegía, ni les estaba contando la verdad. O al menos el gabinete que con Gorbachov a la cabeza ostentaba el poder en el Kremlin, y que parecía hacer lo contrario de lo que decía.

Las crisis de abastecimientos.

Durante la existencia de la URSS, las crisis de abastecimientos fueron en mayor o menor medida una constante. Aunque la producción de bienes de consumo era sobre el papel capaz de proveer de este tipo de consumibles (ropa, alimentos, etc) a la población soviética, de cuando en cuando se producían problemas, que provocaban escaseces en las tiendas. De forma intermitente, el suministro podría ser irregular. 

A muy grandes rasgos los problemas de abastecimiento estaban causados por varias razones. La primera coinciden la mayoría de los autores e investigadores que radica en la rigidez del Gosplan (todopoderoso ministerio de planificación central), que gestionaba la producción con vistas a cumplir planes, y no a satisfacer las demandas reales de la población. La segunda y no menos importante razón era el sistema de distribución, que quizá era el punto más delicado. Los transportes de la URSS dependían fuertemente de extensísimas líneas ferroviarias, y aunque los ferrocarriles estaban muy desarrollados, el sistema de transportes se encontraba en ocasiones saturado. Así, las mercancías llegaban a sus destinos, pero a veces no a tiempo, echándose a perder.

Las medidas de Gorbachov intentaron paliar estos problemas, logrando lo contrario. En el periodo de 1987 a 1990 las crisis de abastecimientos se agravaron.

La cara optimista de la URSS.

Sin embargo, y aunque la URSS estaba sufriendo severos traspiés económicos -heredados de desajustes de la década anterior, sumados a los problemas causados por las medidas de Gorbachov- seguía teniendo indicadores que reflejaban otra cara muy diferente. Por ejemplo, la natalidad en la URSS, aunque había descendido de forma similar al resto de Europa, seguía siendo positiva, con una tasa de crecimiento del 0,9% entre 1979 a 1989. 

Otro factor muy interesante que no suele tenerse en cuenta es el del turismo. El turismo soviético experimentó en la década de 1980 un desarrollo espectacular. La URSS empezaba a sumar más visitas del resto del mundo -sobre todo de ciudadanos de otros países comunistas-, aunque por motivos de su funcionamiento interno, lo que más peso tenían eran los desplazamientos internos. Y es que salir de la URSS no era fácil para un ciudadano soviético, puesto que se necesitaban toda una serie de permisos especiales. Aún así, los desplazamientos internos en la URSS por motivos de turismo tuvieron su pico histórico en 1988, alcanzando la nada desdeñable cifra de 69 millones de desplazamientos, que suponía que 1/3 de la población soviética hizo turismo aquel año, en total unos 286 millones de habitantes.

Turistas soviéticos en una playa de Bulgaria. (Imagen: TASS).


De momento, aunque con muchos problemas, no parecía que la URSS fuese rumbo al precipicio de forma inevitable. Pero se le iban a seguir sumando piedras en el camino.

Mientras tanto, la correspondencia entre Felipe González y Gorbachov continuaba. Volverían a verse personalmente en 1990, en Madrid.

(Ver siguientes capítulos).

(Enlace a capítulo IV).

Bibliografía.

Hemeroteca.

El País, “La crisis del petróleo y sus efectos en la economía soviética”, años 1973–1980 (análisis retrospectivos).

El País, “Gorbachov y la campaña contra el alcoholismo en la URSS”, 1985–1988.

Pravda, declaraciones de Mijaíl Gorbachov sobre la campaña antialcohol (ediciones de los años 80; referencia citada en prensa posterior).

ABC, cobertura retrospectiva del accidente de Chernóbil y sus consecuencias políticas, abril–mayo 1986.

TASS (Agencia Telegráfica de la Unión Soviética), reportajes sobre turismo interno y vida social en la URSS, años 80.

Libros y monografías académicas.

Service, Robert: History of Modern Russia: From Tsarism to the Twenty-First Century, Penguin / Harvard University Press.

Taibo, Carlos: Historia de la Unión Soviética, Alianza Editorial.

Kotkin, Stephen: Armageddon Averted: The Soviet Collapse 1970–2000, Oxford University Press.

Brown, Archie: The Gorbachev Factor, Oxford University Press.

Suny, Ronald Grigor: The Soviet Experiment: Russia, the USSR, and the Successor States, Oxford University Press.

Figes, Orlando: The Whisperers: Private Life in Stalin’s Russia (contexto social del sistema soviético).

Hobsbawm, Eric: Historia del siglo XX (Age of Extremes), Crítica.

Fuentes institucionales y documentación

Archivos del Partido Comunista de la Unión Soviética (programas de reforma y documentos del Comité Central, años 1980–1985).

Documentación del Gosplan (Comité Estatal de Planificación de la URSS), informes económicos de los años 70–80.

Archivos de la OTAN sobre el referéndum español de 1986.

Organización de las Naciones Unidas, registros de discursos de 1985–1986 (González y contexto internacional).

Memorias y fuentes primarias.

Gorbachov, Mijaíl: Memoirs, Doubleday, 1996.

Gorbachov, Mijaíl: entrevistas posteriores (incluidas declaraciones sobre la campaña antialcohol).

Reagan, Ronald: discursos presidenciales (1981–1988), especialmente sobre relaciones Este-Oeste.

Bush, George H. W.: declaraciones sobre el final de la Guerra Fría (1989–1991).

Estudios interpretativos.

Delors, Jacques: discursos sobre integración europea y relaciones Este-Oeste (1985–1990).

Pons, Silvio: The Global Revolution, Oxford University Press.

Westad, Odd Arne: The Cold War: A World History, Basic Books.

Powell, Charles T.: España en democracia, Alianza Editorial.

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