jueves, 18 de junio de 2026

Felipe González: el correo del Zar (II)

Golpe de partido en Suresnes.

La década de 1970 fue tremendamente clave en la escena política española. Ante la decrepitud tanto de Franco como de su sistema político, los principales actores internacionales no podían dejar al azar a la situación política española. Los elegidos para pilotar el proceso fueron generalmente perfiles jóvenes, el entonces príncipe Juan Carlos, Adolfo Suárez, y por su parte, Felipe González, desde 1972 líder del nuevo PSOE, figura muy pujante. Más todavía lo sería desde 1974, cuando en el congreso que celebró el PSOE en Suresnes (Francia) González terminó por hacerse con el control del partido, logrando reemplazar a Llopis al frente. Supuso el congreso de Suresnes un antes y un después en la historia del PSOE, tan importante o más que la Guerra Civil española.


Imagen del propio congreso del PSOE celebrado en Suresnes, localidad cercana a París. En la imagen, François Miterrand se dirige a los militantes del PSOE. (Imagen: La Vanguardia).

El congreso de Suresnes significa el punto de inflexión total entre el PSOE tradicional y los jóvenes renovadores, que lograron forzar a los miembros más antiguos a ponerse a un lado o finalmente a abandonar el partido. De hecho, el programa político emanado de este congreso, se bautizó como "Ruptura Democrática", que sin engaño deja claras las intenciones de los que en aquel momento fueron los triunfadores del citado congreso. Muy interesantes -a la par que en algún caso muy polémicos- son los puntos del programa de Suresnes:

1. Libertad de todos los presos políticos y sindicales.

2. Devolución de todos sus derechos a las personas que hayan sido desposeídas por sus actuaciones políticas y sindicales contra la dictadura.

3. Disolución de todas las instituciones represivas.

Reconocimiento y protección de las libertades mediante:

4. Libertad de partidos políticos.

5. Libertad sindical.

6. Libertad de reunión y expresión.

7. Derecho de huelga y manifestación.

8. Restitución del patrimonio expoliado a las organizaciones políticas y sindicales suprimidas por la dictadura.

9. Convocatoria de elecciones libres en plazo no superior a un año a fin de que el pueblo manifieste soberanamente su voluntad.

10. Reconocimiento del derecho de autodeterminación de todas las nacionalidades ibéricas.

Especialmente creo que destaca el punto número 10. ¿Qué intención tenía el PSOE abriendo un hueco para la fractura española desde antes de la caída del régimen? ¿Qué necesidad había para insertar ese tipo de idea en un momento en el que mayoritariamente el pueblo de cada región española no pensaba en secesionismos ni autodeterminaciones? -ni los propios catalanes o vascos, exceptuando los radicales, pedían tal cosa- Se ha hablado de este punto desde entonces, sobre todo porque Felipe González recientemente se ha convertido en un activo detractor de la autodeterminación.

Entre tanto, al margen de la política interna del PSOE Destaca también de forma muy importante la libertad con la que operaban los miembros del PSOE en España. Al parecer, el propio régimen franquista optó por favorecer al PSOE de forma interesada para perjudicar al Partido Comunista. El comisario Manuel Ballesteros, personaje que daría para varios artículos hablando sobre su trayectoria policial en el franquismo y la democracia, cuenta, como recoge el libro ya citado anteriormente "La CIA en España" (Alfredo Grimaldos) que:

“Entre 1964 y 1975 estuve precisamente en la información del mundo universitario, muy estrechamente relacionado con la política entonces clandestina. Y lo que viví fue que, a partir de cierto momento, la dictadura propició el resurgir del PSOE, para ahogar al PCE” (La CIA en España, Ángel Grimaldos).

Al parecer, las autoridades franquistas no solo hacían la vista gorda con los miembros del PSOE (recordemos que ya la habían hecho con las actividades del SPD en suelo español) si no que facilitaban además la entrada de propaganda socialista y los desplazamientos. Fruto de esto, los González, Guerra, y otros, pudieron asistir al congreso de Suresnes en Francia, donde habrían de pegar el definitivo golpe de timón al PSOE, ya con Franco enfermo.

La trama Flick. Financiación extranjera anticomunista para González y el PSOE.

Tras la muerte de Franco, en 1976 y aún sin haber sido legalizados los partidos políticos en España, el PSOE recibió una fuerte inyección económica proveniente de Alemania. Alrededor de 200 millones de pesetas pasaron a formar parte de las arcas de los socialistas españoles. La propia cuenta de Felipe González se habría visto tremendamente engordada. Algunas fuentes cifran en unos 225 millones de pesetas el pellizco que se habría llevado González. Según se descubrió a principios de la década de 1980 el diputado alemán del SPD Hans Jürgen Wichnewski (cuando se conoció el caso, se le apodó "el hombre de la maleta") habría sido el enlace que entregó los fondos a Felipe González. El dinero habría sido a su vez facilitado por el magnate alemán Friedrich Karl Flick, cuyo padre había sido un muy cercano y necesario colaborador del régimen nazi. De hecho, el gerente del consorcio industrial propiedad de Flick, era Eberhard von Brauchitsch, hijo de Walther von Brauchitsch, comandante en jefe del ejército alemán al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Walther von Brauchitsch, en 1939. (Imagen: Bundesarchiv).

El asunto empezó a destaparse cuando se descubrió en Alemania (no en España, claro) que los partidos políticos recibían financiación a través de sus fundaciones mediante ingentes pagos en efectivo. En unos 20 años, todos los partidos políticos alemanes habían sido regados con unos 1.300 millones de euros provenientes de la trama de Flick. Resumidamente, la hacienda alemana había descubierto nada más y nada menos que todo el Bundestag (el parlamento alemán) recibía frecuentes donaciones que venían de Flick, incluidos varios ministros de economía que habían hecho deducciones fiscales al magnate por valor de más de 450 millones de euros actuales. 

En Alemania el asunto fue tapándose poco a poco. Algunas dimisiones por allí, algunas  investigaciones sin fin por allá, mientras Flick se retiraba de los negocios, sus empresas eran troceadas, y el hijo del general nazi von Brauchitsch colaboraba con la justicia. Luego, varios políticos como Helmut Kohl perdieron la memoria y no se acordaban de haber recibido dinero alguno, y así el caso fue quedando en vía muerta. Y al final en el olvido.

En España, el caso Flick se conoció algo más tarde. En 1984, el diputado alemán Peter Struck declaró que el PSOE había recibido también dinero de la misma trama. Más tarde, en 1990 la revista alemana Der Spiegel publicó que los fondos entregados al PSOE procedían de los servicios de inteligencia alemanes. Cuando se destapó el escándalo en 1984, González, al ser preguntado por ello en el Congreso de los Diputados respondió que:

“No he recibido un duro, ni una peseta, ni de Flick ni de Flock. Lo diré hoy, la semana que viene y dentro de tres años”

A partir de entonces se creó una comisión de investigación presidida por el PSOE, que tenía además mayoría en el Congreso, por lo que las indagaciones no iban a tener más recorrido que el de la mera escenificación teatral. Lo más interesante fue la comparecencia del hijo de von Brauchitsch ante la comisión, de la que formaba parte Santiago Carrillo, ex-secretario general del PCE y por entonces en el grupo mixto. Carrillo le espetó a von Brauchitsch la siguiente pregunta:

"Tengo entendido que el señor Flick fue condenado por el tribunal de Nuremberg como criminal de guerra nazi. Y creo que usted es hijo del general que fue jefe del Estado mayor de Hitler (…) Entonces, ¿cómo se explica que ustedes financien al PSOE?"

La lacónica respuesta de von Brauchitsch no por escueta, fue menos esclarecedora:

"Tratábamos de cerrar el paso al comunismo y el partido mejor situado para hacerlo era el PSOE"

Con las cartas boca arriba de los alemanes, el anticomunismo del PSOE y su colaboracionismo con intereses más allá de los propios de España parecían estar bastante probados. La comisión terminó sus pesquisas en 1985, declarando que todo era mentira, y el PSOE no había recibido financiación extranjera alguna "desde su legalización en 1977", puntualización esta importante ya que después de ese año se legislaron las formas de financiación de los partidos políticos, que excluía la financiación extranjera. Carrillo, dentro de la comisión del caso Flick, también pidió que se prohibieran las actuaciones de fundaciones foráneas como la Ebert. Sin embargo, a día de hoy fundaciones y organizaciones extranjeras siguen operando sin problema en España.

Muchas fuentes consultadas aseguran que González admitió finalmente haber recibido dinero alemán, pero que había sido por "una causa noble". Sin embargo, no he logrado encontrar una fuente más contrastada para asegurar que la confirmación de González es totalmente cierta.

Los rumores de la lluvia dorada de dinero que les llegó a los socialdemócratas en España, para cerrar este apartado, no se limitan únicamente al PSOE. También se rumorea que los sindicatos como UGT, fueron patrocinados desde EEUU, con sus intermediarios mediante fundaciones, bien la Ebert o la NED (National Endowment for Democracy), una organización anticomunista del gobierno de EEUU para estos fines que opera en todo el mundo.

El asalto al poder.

Alfonso Guerra y Felipe González celebrando la victoria electoral en octubre de 1982. (Imagen: El País.)


Las elecciones de junio 1977, con el PSOE ya legalizado, confirmaron que la estrategia norteamericana de fortalecer a los socialdemócratas para hacer de freno al comunismo daba frutos: el PSOE de Felipe González era la fuerza de izquierdas más votada en detrimento del "temido" Partido Comunista. El PCE sufría un descalabro electoral del que no se recuperaría nunca jamás, hasta su futura dilución en IU. Por poner números encima de la mesa, el PSOE obtenía 118 diputados, y el PCE, únicamente 20. Puede especularse también, si fue la estrategia de inyectarle fondos al PSOE la que dio el fruto del éxito principal, o quizá que se había agrandado en exceso el peso y el poder real del PCE, debido a un excesivo pánico anticomunista por parte de algunas esferas, más allá del Atlántico. Pero no fue el PSOE el vencedor de las elecciones.

La UCD se hizo con la victoria electoral, sin mayoría absoluta por poco, y Adolfo Suárez se puso a los mandos del nuevo gobierno democrático. Hay varios puntos en los que Suárez, demostró que no podía ser del agrado del orden internacional occidental. Por una parte se incluyó pronto en el bloque de países no alineados, alejándose de la OTAN y buscando una neutralidad, que encajaba más con la dialéctica de la política internacional tradicional de España. Por otra parte, otro factor áspero para EEUU era el no reconocimiento del estado de Israel mientras Suárez le abría a Arafat las puertas de la Moncloa en 1979, en un momento en el que la OLP era considerada por occidente como un grupo terrorista. Por su parte y al margen, Felipe González, en su incansable actividad internacional, ya había establecido contactos con los israelíes. A partir de 1980, tanto el PSOE como el Partido Laborista israelí de Shimon Peres trabaron muy buena relación.

Esta tendencia "independiente" de Suárez, le llevaron a granjearse enemistades en Washington. El presidente Jimmy Carter, presionaba frecuentemente a Suárez para que permitiera el uso de las bases españolas a los norteamericanos, a lo que éste también se negaba. Además, y como ya se ha comentado en este mismo blog en pasados artículos, Suárez podría haber sido favorable a no descartar el "proyecto Islero", el programa nuclear español, que los americanos querían cortar de raíz.

Efusivo encuentro de Adolfo Suárez con Yasser Arafat en el palacio de la Moncloa en 1979. En aquel entonces, ambos en el bloque de "No Alineados". (Imagen: EFE).

Así pues, entre frecuentes fricciones con Washington, y rumores de preparativos de golpes de estado, llegó la dimisión de Suárez en enero de 1981. El primer presidente del régimen de 1978 no resistió hasta el final de la legislatura en el cargo tras una dura campaña de acoso y derribo de la oposición, fundamentalmente del PSOE, junto con diversos medios de comunicación, y de su propia oposición interna. Adolfo Suárez, fue relevado por Leopoldo Calvo Sotelo, también de la UCD.

Obviamente deberíamos hablar del golpe del 23 F. A la vista de lo que estamos contando, podría pensarse de forma sencilla, que este golpe no fue más que una intentona por promover un gobierno en España más favorable a la OTAN. Pudiera ser cierto que alguna inspiración tuvieran los planes de golpe (hubo varios) en forzar un gobierno más favorable a Washington, aunque Suárez dimitió antes del golpe del 23F. Calvo Sotelo en cambio y curiosamente, nada más llegar a la presidencia tomó toda una serie de medidas internacionales opuestas a la política de Suárez, y que casaban con lo que quería Washington: solicitó la entrada de España en la OTAN, y canceló el proyecto Islero de forma definitiva. De esta forma, se ponía punto y final a cualquier ambición de independencia de la política internacional española.

Duró poco el gobierno de Calvo Sotelo. Después de que la UCD obtuviera unos resultados mediocres en las elecciones autonómicas andaluzas de 1982, Calvo Sotelo adelantó las elecciones generales. Así, estas se celebraron en octubre de 1982, y fueron las de la histórica mayoría absoluta del PSOE. De esta forma, Felipe González llegaba a la presidencia del gobierno de forma rutilante, estrepitosamente victorioso, y con el mentiroso slogan de "OTAN, de entrada no". 

Pero como vemos aquí ya parecía que valía todo, haciendo verse a la democracia desde un observador de hoy como un mero invento para manipular y confundir a la opinión pública y aplacar revoluciones y pensamientos incómodos. Lo mismo que el PSOE aplacaba las ansias de los izquierdistas, con otros métodos se iban a aplacar otras cosas. Tu votas una cosa, pero yo haré la contraria si lo necesito. Como tiene que ponerse de acuerdo mucha gente para que el engaño o el fraude sea admitido y visto como cierto, no pasa nada. Y cuanto más tiempo pase, menos importará. La democracia como sistema para fines maléficos es un instrumento muy eficiente en cualquier nivel.

Al final, y para cerrar este capítulo, que continuará en el III donde intentaremos arrojar luz sobre la pregunta original tras toda esta exposición (¿colaboró Felipe González con la caída de la URSS?) podríamos especular con qué, si la democracia de tipo occidental actual no es más que el puerto de entrada para la manipulación de determinadas potencias extranjeras.

Calvo Sotelo con Felipe González en noviembre de 1982, tras la victoria aplastante del PSOE en las elecciones de octubre del mismo año.

(Ver siguientes capítulos).

(Enlace a capítulo III).

Bibliografía.

Hemeroteca.

El País, “Congreso de Suresnes: renovación del PSOE”, octubre de 1974.
El País, “Elecciones generales de 1977: resultados y análisis”, junio de 1977.
El País, “El PSOE gana las elecciones de 1982”, octubre de 1982.
El País, “Debate sobre la entrada de España en la OTAN”, 1981–1986.
ABC, cobertura del 23-F y transición política española, febrero de 1981.
Der Spiegel, “Flick-Affäre und Parteienfinanzierung in Deutschland”, años 1980–1984.
EFE, archivo fotográfico y hemerográfico sobre Suresnes, transición española y elecciones de 1982.

Libros y estudios históricos

Powell, Charles T.: España en democracia, 1975–2000, Alianza Editorial.
Soto Carmona, Álvaro: Transición y democracia en España, Alianza Editorial.
Preston, Paul: El triunfo de la democracia en España, Debate.
Tusell, Javier: La transición española, Taurus.
Gunther, Richard; Sani, Giacomo: Spain After Franco: The Making of a Competitive Party System, University of California Press.
Morán, Gregorio: El precio de la transición, Planeta.
Gillespie, Richard: The Spanish Socialist Party: A History of Factionalism, Oxford University Press.
Heywood, Paul: The Government and Politics of Spain, Palgrave Macmillan.
Actas y documentación del Partido Socialista Obrero Español (Congreso de Suresnes, 1974).
Grimaldos, Alfredo: La CIA en España, Debate.
Der Spiegel (números de 1983–1984 sobre la Flick-Affäre).
Friedrich Karl Flick – Bundestag Untersuchungsberichte, Parlamento alemán (informes de investigación sobre financiación política).
Köhler, Henning: estudios sobre financiación de partidos en Alemania en los años 70–80.

Fuentes institucionales

Archivo del Congreso de los Diputados: debates sobre financiación de partidos y comisiones de investigación (1984–1985).
Archivo del OTAN: documentos sobre la incorporación de España (1982–1986).
Documentación del Ministerio de Asuntos Exteriores de España (transición y política exterior).
Mitterrand, François: discursos sobre socialismo europeo (años 70–80).
Brandt, Willy y el SPD: política de internacionalización de la socialdemocracia europea.
Helmut Kohl: memorias y documentos sobre financiación política en Alemania.
NED (National Endowment for Democracy): informes fundacionales y estrategia de financiación democrática internacional (años 80).
Westad, Odd Arne: The Cold War: A World History, Basic Books.
Judt, Tony: Postwar, Penguin Press.
Hobsbawm, Eric: Historia del siglo XX, Crítica.
Brown, Archie: The Rise and Fall of Communism, Bodley Head.

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