jueves, 18 de junio de 2026

Felipe González: el correo del Zar (I)

Felipe González, a finales de los años 1970. (Imagen: lamiradadisidente.es)

Felipe González nos pareció un conversador ágil, brillante, con “charme”… Pero, de pronto, sacó un largo cohiba, lo encendió con parsimonia y se lo fumó como un sibarita. A mí ese pequeño detalle me chocó, me extrañó. Era un trazo burgués que no encajaba con sus calzones vaqueros, ni con su camisa barata de cuadros, ni con su izquierdismo… (Miguel Paredes, comandante del SECED en los años 1970, después de uno de los contactos del régimen franquista con el PSOE).

Las cosas que se tramaron en España durante el franquismo y sobre todo con los últimos coletazos de este superan a cualquier argumento de novela negra, o guión de película de intrigas y espías. Decir que nada fue en realidad como nos han contado, es una afirmación tan aburrida como fácil, aunque con poco margen de error, donde la libertad que nos vendieron, no era más que la mascota de un plan urdido ajenamente a los intereses del bien común, en donde la democracia española parece no haber sido más que un peón de la política internacional de la Guerra Fría.

El protagonista de este humilde artículo es Felipe González Márquez, sin duda la figura que con el paso de los años ha ido poco a poco saliendo a la luz como el auténtico protagonista de la transición española e importante agente en la última década de la Guerra Fría. Mi afán por haberme puesto a investigar este asunto de forma seria mediante la mejor revisión de bibliografía y hemeroteca posible parte del libro "Fidel Castro, biografía a dos voces", de Ignacio Ramonet, en donde Fidel asegura -o acusa- varias veces que González asesoró a Gorbachov en las reformas de la URSS (Perestroika), y que incluso pretendió aconsejarle a el mismo en varias ocasiones sobre las necesarias transformaciones que debían efectuarse en Cuba. De este modo Fidel opinaba que González fue un participante activo en la caída de la URSS. Durante el interesante camino para averiguar si esto fue cierto o no, he encontrado asuntos públicos, pero de los que nadie habla y pocos se interesan y que dejan numerosos interrogantes y zonas sombrías y muy oscuras en torno a Felipe González.

Portada del libro, Fidel Castro biografía a dos voces, de Ignacio Ramonet. Muy recomendable tanto para los que les guste la figura de Fidel Castro, como para sus detractores. 

Dado lo interesante del asunto -al menos para mi-, he decidido desarrollar el tema en profundidad, en varios capítulos, en los que se analiza tanto la historia de Europa, como de España y de la URSS. Evidentemente, el fin último de averiguar algo sobre si González tuvo algo que ver o no en el colapso de la URSS es imposible, por cuanto no habría quedado documentación pública que lo deje claro, pero al menos, si que hay puntos a lo largo de los capítulos que pueden indicar que la historia tal vez no es como nos la han contado.

El inicio de la Guerra Fría. El sistema político anticomunista de Washington.

La puerta de Brandemburgo, en medio de ruinas. Buena parte de Alemania quedó devastada al final de la Segunda Guerra Mundial. Tanto material, como políticamente. (Imagen: Muy Interesante).

Nuestra historia comienza más o menos en la década de 1950, lejos de España y en un lugar que de momento, no tiene aún ningún tipo de relación ni con la Península, ni con Felipe González. Alemania todavía estaba en proceso de reconstrucción, tanto material como política, y las mentes pensantes de Washington ya se habían puesto a darle a los engranajes para fabricar tanto un proceso de reconstrucción alemán, como la erradicación del nazismo y más importante que todo eso, el freno ideológico al comunismo. 

Para ello, los norteamericanos diseñaron un modelo político que debía servir como el perfecto tapón a la expansión del comunismo en Alemania. Habría dos partidos mayoritarios, uno socialdemócrata, y otro democristiano, en este caso, el SPD y el CDU. Ambos, tendrían sus respectivas fundaciones, a través de las cuales recibirían los fondos necesarios para mantenerlos en el poder. Existirían otros partidos, claro, pero sin trascendencia. Por su parte, el partido comunista alemán, el KPD, quedaría ilegalizado (aún hoy lo está, desde 1956). 

El apartado de las fundaciones, como veremos, será muy importante en todo el entramado. El mismo año de ilegalizarse el KPD (1956), se ponía en marcha la fundación del SPD, bautizada como Friedrich Ebert, popularmente, la "fundación Ebert", así llamada por un histórico socialdemócrata alemán. Poco después ya con este punto de partida, empieza a aparecer en la historia el PSOE, por aquel entonces en el exilio, y prácticamente sin presencia en España. Los contactos entre socialistas españoles y la fundación Ebert del SPD se produjeron a partir de 1957, aunque de forma más amistosa y simbólica que otra cosa.

En todo el esquema, el primer momento importante se produce en 1959. Aquel año el SPD celebraba un congreso en Bad Godesberg, localidad cercana a Bonn, en el cual presentaba su nuevo programa, renunciando al marxismo, que hasta entonces había estado presente de forma general en la socialdemocracia europea. La renuncia al marxismo era un requisito fundamental en el nuevo orden anticomunista diseñado por los norteamericanos para su esfera de influencia, partiendo de "su" territorio alemán, que terminaba en la frontera con la RDA, la parte de Alemania que no habían ocupado ellos y que estaba en la órbita soviética. En un par de décadas, el congreso de Bad Godesberg, sería un calco de lo que sucedería en el PSOE.

Portada del programa que surgió del congreso de Bad Godesberg en 1959. El SPD (homónimo del PSOE en Alemania) renunciaba al marxismo y se enrolaba en el nuevo orden occidental.

El SPD pues, pasó a constituirse como el colchón que amortiguaba las ideas marxistas en Alemania, acaparando las mentes y las ideas de los ciudadanos que se consideraban de orientación izquierdista en un rebaño controlado y apartado de cualquier pensamiento comunista. Podría decirse que, el mejor instrumento anticomunista desarrollado por Washington durante la Guerra Fría, fue la nueva socialdemocracia de corte moderado. Y desde Alemania la idea se expandió con más o menos éxito por el resto de Europa.

La Fundación Friedrich Ebert y sus operaciones en la Península Ibérica.

Ya en los primeros años de la década de 1960, la fundación Ebert empezó a financiar actividades de otros partidos socialdemócratas fuera de Alemania. Los socialdemócratas alemanes, empezaron a operar en pleno Madrid de la dictadura franquista, donde trataba de captar universitarios, que en algunos casos obtenían becas para estudiar en Alemania. El SPD tenía un especial interés en formar a los futuros dirigentes socialdemócratas, políticos y sindicales y lo curioso, es que no encontraron en España una especial persecución de las autoridades franquistas, a pesar de que las actividades de partidos políticos ajenos al movimiento franquista estaban estrictamente prohibidas. La sede de la fundación Ebert, sigue por cierto activa hoy día en Madrid y en un buen número de países.

Logotipo de la fundación Friedrich Ebert.

Especial éxito tuvo la Ebert en un episodio de la historia europea bastante olvidado. La Revolución de los Claveles en Portugal en 1974 pareció sorprender a los norteamericanos. De repente un golpe comunista acababa con la longeva dictadura conservadora portuguesa, y establecía un nuevo régimen que Washington temía que acabara en la órbita soviética, tras nacionalizar la banca y gran parte del tejido industrial luso. La financiación para el Partido Socialista de Portugal -muy minoritario hasta entonces- a través de la Ebert, colaboró en la llegada al poder de los socialistas portugueses, abortando la situación comunista en Portugal. La Revolución de los Claveles quedaba desarticulada, y Portugal navegaba por aguas moderadas, como deseaba Washington, y su cabeza pensante Kissinger.

A parte de la Fundación Ebert, otro actor importante apareció en la escena de la trastienda política española. En 1975 el nuevo embajador norteamericano, Wells Stabler, presentaba sus credenciales en El Pardo. Aquello era solo un formalismo, puesto que a Stabler le interesaba poco el régimen franquista, y mucho el nuevo orden de España. Desde la llegada a Madrid, Stabler se pondría manos a la obra contactando con líderes antifranquistas en la clandestinidad y con jefes del régimen, a partes iguales para gestionar el cambio de sistema en España.

El PSOE "interior".

Faltaba pues ahora solucionar la situación española, donde se temía una intentona comunista como en Portugal, con el fallecimiento de Francisco Franco y el estado de descomposición de su régimen. El plan de la socialdemocracia como medida anticomunista estrella seguía en marcha. Pero para aplicarlo en España, hacía falta un organismo socialdemócrata solvente, lo cual todavía en la década de 1970 no existía. El PSOE continuaba en el exilio, aunque, con las actividades socialdemócratas en el interior de España empezó a crecer el número de militantes y líderes en suelo español. Era el PSOE "interior", diferenciado del "exterior", en el exilio, que era el que ostentaba el liderazgo del partido, presidido por Rodolfo Llopis, veterano socialista, que había sido diputado en la II República. De ese PSOE interior, de corte universitario y burgués, ya habían empezado a destacar algunos jóvenes, como Felipe González, Alfonso Guerra, o Nicolás Redondo.

Rodolfo Llopis, en un acto del partido. (Imagen: UGT).

Llopis no encajaba con los ideales del PSOE interior donde Felipe González era ya a principios de la década de 1970 la figura más destacada. Los miembros del PSOE en España, defendían la idea de actualizar el ideario político y trasladar el peso del partido al interior del país, para continuar allí con la lucha contra el franquismo y no desde el exilio. Por otra parte, los miembros del PSOE en conjunto eran escasos, unos 3600 en total, de los cuales, más de la mitad se encontraban en España, superando al PSOE en el exilio. Y precisamente era el PSOE interior el que recibía el apoyo del SPD alemán por medio de la Fundación Ebert, asunto que a Llopis también le despertaba recelos. Recelos que se verían confirmados pronto.

En 1972, en el XXV congreso del PSOE en Toulouse, las pretensiones de los renovadores se impusieron. Llopis lo entendió como un golpe dentro del partido y no aceptó el resultado, produciéndose una escisión que provocaría en la práctica la desaparición del PSOE y su fragmentación en dos. Llopis y sus seguidores formaron un partido nuevo, el PASOC (Partido de Acción Socialista), y González y los suyos, aunque no eran del grupo histórico y tenían bastante poco o nada que ver con las ideas tradicionales clásicas del socialismo, se quedaron con las siglas PSOE, apropiándose de la historia del partido y sus símbolos. Sin embargo, a la junta colegiada que ahora gestionaba el PSOE formada por, González, Castellano, Redondo y otros, todavía le quedaba trabajo por hacer, lo cual, sería puesto en marcha en los siguientes congresos.

(Ver siguientes capítulos)

(Enlace a capítulo II).

Bibliografía.

Libros y estudios.

Ramonet, Ignacio: Fidel Castro, Biografía a dos voces, Debate.

Hobsbawm, Eric: Historia del siglo XX (Age of Extremes), Crítica.

Westad, Odd Arne: The Cold War: A World History, Basic Books.

Judt, Tony: Postwar, Penguin Press.

Gaddis, John Lewis: The Cold War: A New History, Penguin.

Mazower, Mark: Dark Continent, Vintage.

Padgett, Stephen & Burkett, Thomas: Social Democracy in Germany, Longman.

Lees, Charles: The German Social Market Economy, Routledge.

Schmidt, Manfred G.: Political Institutions in Germany, Oxford University Press.

Programas del Partido Socialdemócrata de Alemania (Bad Godesberg, 1959) – documento primario clave.

Watson, Geoffrey: estudios sobre fundaciones políticas alemanas en la Guerra Fría.

FES (Friedrich-Ebert-Stiftung): informes históricos institucionales sobre cooperación internacional.

Kopstein, Jeffrey: trabajos sobre democratización en Europa del Sur.

Powell, Charles T.: España en democracia, Alianza Editorial.

Preston, Paul: El triunfo de la democracia en España, Debate.

Tusell, Javier: La transición española, Taurus.

Soto Carmona, Álvaro: Transición y democracia en España, Alianza.

Gillespie, Richard: The Spanish Socialist Party, Oxford University Press.

Actas del XXV Congreso del Partido Socialista Obrero Español (Toulouse, 1972).

Memorias de Willy Brandt (relación SPD–Europa del Sur).

Entrevistas de Mijaíl Gorbachov (Memoirs, 1996).

Archivos del Congreso de los Diputados (transición y legalización de partidos).

Documentación diplomática del Departamento de Estado de los Estados Unidos (España transición, desclasificados).

Andrew, Christopher: The Mitrokhin Archive, Penguin.

Fursenko, Aleksandr & Naftali, Timothy: One Hell of a Gamble (CIA y URSS).

Agee, Philip: Inside the Company: CIA Diary (fuente polémica).

Grimaldos, Alfredo: La CIA en España, Debate.

Der Spiegel (1983–1985, “Flick-Affäre”).

Bundestag Untersuchungsausschussberichte sobre financiación de partidos.

Friedrich Karl Flick – investigaciones parlamentarias alemanas.

Heywood, Paul: Politics and Policy in Democratic Spain (visión más académica y escéptica).

Mitterrand, François: discursos y memorias políticas.

Kissinger, Henry: Diplomacy, Simon & Schuster.

Brzezinski, Zbigniew: The Grand Chessboard.

NED (National Endowment for Democracy): informes institucionales (1983–1989).

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